miércoles, 14 de octubre de 2015


Como uno de los propósitos principales del ser  humano  es formarse como ser profesional y desempeñar un cargo en la sociedad; la ética del comportamiento no solo se centra en las conductas que desarrollamos en un grupo  "hacer las cosas bien o mal" si no se centra en el interés propio que el hombre va estimulando a lo largo de la experiencia adquirida, pero sin convertirlo en egoísmo si no en una conducta de normas que reflejen la normatividad habitual del ser humano ayudando al propósito grupal como sociedad y polis.

El ser humano ha reforzado estas normas a lo largo de  la evolución, únicamente se ha basado en las normas ya establecidas de comportamiento pero en ocasiones las centra en el interés propio resaltando que  tener un puesto en la sociedad alteran estas normas y cierto modo rompen  algunas de estas reglas ya establecidas por la misma. Por naturaleza el ser humano es competitivo y el objetivo de cada uno por instinto es ser mejor que el otro esto abre un espacio a la ética y al razonamiento moral que tiene por instinto y por evolución.



El desarrollo de cada persona depende de uno mismo pero también de la libertad que se tenga no solamente espiritual cabe la pena resaltar ya que esta es importante para nuestra alma, sentirse libre y tener el poder de seguir adelante en un mundo donde muchas veces solo se esta quieto; si no en las conductas que adaptemos a nuestra vida, esto va de la mano con la efectividad que tengamos como seres humanos basados en el análisis de las consecuencias por nuestras acciones,

El desarrollo que tenemos como seres humanos acercándonos a nuestro objetivo, se suele desbocar de la normatividad de la ética que nos enseñaron, el ser profesionales nos ciega y nos aleja en algunos casos de un punto primordial que trataba Aristoteles que es el ser Felices.
 La felicidad según aristoteles  debe estar acompañada de virtudes y la debe proporcionar la contemplación teórica; esto es lo que nos hace seres profesionales, la sabiduría que adquirimos en una formación académica basada en el razonamiento y en la experiencia, pero ¿que nos hace no seguir el camino de la normatividad para convertirnos en seres racionales y profesionales? La sociedad ha implantado una serie de normas éticas que nos juzgan como personas al no seguirlas, el hombre actúa frente a las acciones que la vida le va imponiendo y la sociedad se encarga de clasificar esto como bueno o malo siguiendo el camino de la moralidad. El formarnos en un ámbito en el que nos desarrollaremos por el resto de la vida es una decisión que se debe tomar por nosotros mismo porque somos los directos implicados teniendo en cuenta la libertad de nuestro espíritu para no atarnos a algo que no nos hará felices, hay que buscar el objetivo de manera adecuada siendo seres cultos y educados, basándonos en el desarrollo de los valores primordiales para no infringir las reglas de la moralidad y el vinculo de equidad con la sociedad.